Con la conquista española, este asentamiento se convirtió en un barrio de Antequera con población indígena de diversos orígenes, sobre todo hablantes de náhuatl pero también por indígenas mixtecos y zapotecos.
Este barrio indígena proveía de mano de obra para construir las casas, acueductos y edificios de gobierno de Antequera y prestar diversos servicios en las casas españolas, así funcionó hasta mediados del XVII, cuando logró su autonomía y se convirtió en pueblo con su propio alcalde, regidores y otras autoridades indígenas.
El pueblo siguió recibiendo también a migrantes mestizos y mulatos llegados de diversas regiones de la Nueva España, ya no solo indígenas y sus habitantes desempeñaban diversos oficios como panaderos, talabarteros, zapateros y sastres.
En 1926 se extinguió este municipio incorporándose como una agencia de la capital y en 1965 pasó nuevamente a ser parte de la cabecera municipal. En marzo de 2023 obtiene el nombramiento de Barrio Mágico por parte de la Secretaría de Turismo Federal.
Su población, fiel a sus costumbres y tradiciones, mantiene una identidad propia que, aunada a la arquitectura vernácula, genera un ambiente nostálgico y bohemio en sus calles.

